FELICIDAD CUERPO Y MENTE

La felicidad está en todo el cuerpo

Recuerda que este artículo pertenece a SUPLMENTS.  Podrás encontrar más en nuestro apartado de CONSEJOS DE SALUD. RECOMENDADOS POR PSICODIGITAL

La felicidad vive en todo el cuerpo y no solo en el cerebro. El organismo es una totalidad y todo está interconectado. La membrana que recubre todas las células del organismo tiene receptores para las moléculas de las emociones. Por eso, aunque en diferente grado, los estados emocionales afectan absolutamente a todas las células de nuestro cuerpo.

 

El cerebro se activa

La ciencia ha constatado la relación entre el estado de felicidad y la activación de algunas regiones cerebrales.

Las investigaciones apuntan a que la percepción de la felicidad está asociada a una mayor actividad de la región prefontal izquierda del cerebro, que está vinculada a la experiencia de las emociones positivas.

También aumenta la actividad en la región cerebral relacionada con la orientación espacial.

Felicidad y crisis

Los especialistas en el impacto de los procesos mentales en los niveles de salud y bienestar, han llegado a la conclusión que en momentos de crisis, cuando las personas están más dispuestas a salir de sus pautas habituales, es decir, a abandonar su zona de confort, toman decisiones que no se habrían atrevido a tomar de otra forma y esto es muy satisfactorio.

En el caso de la incertidumbre, el cerebro está adaptado para hacer frente a esta situación, otra cosa diferente es cuando se activa en situaciones de peligro que solo existen en nuestra mente. Mientras que en el primer caso se trata de supervivencia, en el segundo se trata de estŕes y la ansiedad.

Por eso no hay que confundir una situación nueva con una situación peligrosa. Si esto ocurre, dejamos de explorar, de aprender y evolucionar.

Del mismo modo, es posible atravesar una situación vital coplicada y permanecer sereno, confiado y alegre en el interior favoreciendo nuestras condiciones internas.

La espiritualidad puede servir de ayuda para la salud mental

La espiritualidad puede ser edificante para la salud mental, según un nuevo estudio. Investigadores de la Universidad de Missouri examinaron los resultados de tres encuestas que preguntaban a budistas, católicos, judíos, musulmanes y protestantes acerca de sus personalidades, niveles de espiritualidad y la salud física y mental.

 

Entre las personas de las cinco religiones, un mayor grado de espiritualidad se asoció con una mejor salud mental – específicamente con niveles más bajos de neurosis y más altos de extroversión. Después de considerar las variables de personalidad, los investigadores concluyeron que el perdón era el único rasgo espiritual predictivo de la salud mental.

La espiritualidad puede ayudar a la salud mental de las personas mediante la reducción de su egocentrismo y desarrollar su sentido de pertenencia a un todo mayor, según el coautor del estudio Dan Cohen, profesor asistente de enseñanza de los estudios religiosos. En muchos aspectos, los resultados del estudio apoyan la idea de que la espiritualidad funciona como un rasgo de la personalidad. Con el aumento de la espiritualidad, las personas reducen su sentido de sí mismas y tienen un mayor sentido de unidad y conexión con el resto del universo.

La relación entre la espiritualidad y la salud podría ser de gran ayuda en el cuidado de la salud, según sugirieron los investigadores. Por ejemplo, los tratamientos y programas de rehabilitación podrían ser adaptados para dar cabida a las creencias espirituales de la persona. Las creencias espirituales podrían ser un dispositivo de defensa para ayudar a las personas a lidiar con el estrés emocional.

¿Puede la educación ayudarnos a ser más felices?

La mayoría de nosotros equipara la educación universitaria con oportunidades laborales. Y, si bien más educación suele dar lugar a mayores ingresos y más oportunidades de empleo, hay muchos otros beneficios personales. Por ejemplo, un estudio reciente muestra que las personas que tienen un título de grado o superior viven unos 9 años más que aquellas que no se gradúan de la escuela secundaria. El estudio señaló, entre otras cosas, que un número mucho mayor de personas entre las edades de 24 a 65 años (31%) con un diploma de escuela secundaria o menos eran fumadores, en comparación con sólo el 9% de las personas con grado de licenciatura. También hay un menor porcentaje de niños obesos en los hogares donde los padres tienen un título de grado o superior. La información anterior se atribuye al hecho de que las personas más educadas tienen mejor acceso a la salud y son más proclives a adoptar hábitos saludables y evitar los no saludables.

 

Pero los beneficios no terminan ahí. La educación superior proporciona mejores herramientas para navegar por el camino en la vida, aumenta el nivel de confianza, mejora las habilidades de comunicación, y mantiene la sangre corriendo por las venas en un sentido figurado, pero, al parecer, de una manera literal también. Todo esto conduce a la felicidad, menos estrés y mayor autorrealización – cada uno vinculado a la salud y la longevidad.

La educación también te mantiene ocupado en la vida. Hay un dicho que dice: “Cuando dejas de aprender dejas de vivir.” Si no estás aprendiendo, estás estancando. El fondo es, que mejora la calidad de vida.

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